En un barrio humilde de Manila, donde el acceso a la cultura no siempre es fácil, un gesto simple terminó convirtiéndose en una revolución silenciosa. Hernando Guanlao, conocido como “Nanie”, decidió un día sacar sus libros a la puerta de su casa. No abrió una institución, no creó un sistema complejo. Solo colocó unos 100 …










